Cómo proteger la identidad de un producto: marca, logo, etiqueta y diseño industrial

Cuando una empresa desarrolla un producto, la protección de su identidad no debería limitarse únicamente al registro de su nombre.

El nombre de la marca, el logo, los elementos gráficos, la etiqueta, el envase e incluso determinadas características estéticas pueden formar parte del valor que una empresa construye alrededor de un producto.

Por eso, antes de lanzar un producto al mercado, es importante analizar qué elementos pueden y conviene proteger y cuál es la figura de propiedad intelectual más adecuada para cada uno.

La protección del nombre de la marca

Una de las primeras alternativas a considerar es el registro del nombre como marca denominativa.
Por ejemplo, si una empresa comercializa un producto bajo el nombre “ALMA”, “FINCA X” o cualquier otra denominación, puede solicitar su registro como marca denominativa.

Esta protección recae sobre el elemento verbal, independientemente del diseño gráfico, la tipografía o los colores utilizados.
Registrar el nombre permite protegerlo como signo distintivo y constituye, en muchos casos, uno de los primeros pasos dentro de una estrategia de protección de marca.

Nombre y logo: la marca mixta

Cuando el nombre aparece acompañado de un logo o de determinados elementos gráficos, puede analizarse el registro como marca mixta.

La marca mixta combina elementos denominativos y figurativos. Por ejemplo, el nombre de una empresa o producto acompañado por un símbolo, una ilustración o un diseño particular.

Es una alternativa que permite proteger conjuntamente la composición presentada en la solicitud, aunque la estrategia de protección dependerá de las características concretas de cada marca.

La protección del logo o símbolo

Cuando el elemento que se quiere proteger es exclusivamente gráfico, puede recurrirse a una marca figurativa.

Puede tratarse de un símbolo, una ilustración, un isotipo u otro elemento visual que tenga capacidad distintiva.

Esta alternativa resulta especialmente interesante cuando una empresa posee un elemento gráfico que tiene reconocimiento propio y que puede funcionar como identificador del producto o de la empresa, incluso sin acompañarse de palabras.

Las marcas tienen una duración de 10 años y pueden renovarse indefinidamente, siempre que se cumplan los requisitos correspondientes.

La etiqueta como elemento de identidad

La etiqueta puede ser mucho más que un soporte que contiene información obligatoria.

En determinados productos, su diseño constituye una parte fundamental de la identidad visual y puede contribuir significativamente a que el consumidor reconozca y diferencie un producto de otro.

Colores, ilustraciones, composiciones, símbolos y otros elementos gráficos pueden convertirse en activos con valor comercial.

Por eso, cuando se desarrolla una etiqueta, es conveniente analizar si alguno de sus elementos puede recibir protección específica.

La marca figurativa aplicada a una etiqueta

Si dentro de una etiqueta existe un símbolo, ilustración o diseño gráfico que funciona como elemento distintivo, puede evaluarse su protección mediante una marca figurativa.

Esta alternativa puede ser especialmente útil cuando el diseño visual tiene una función identificatoria y se pretende utilizarlo de manera continuada como parte de la identidad del producto.

La marca tridimensional y la forma del envase

La protección también puede alcanzar la configuración tridimensional de determinados productos o envases.

Cuando la forma particular de una botella, frasco, envase o envoltorio constituye un elemento distintivo, puede analizarse la posibilidad de solicitar el registro de una marca tridimensional, siempre que se cumplan los requisitos de registrabilidad.

Al igual que las demás marcas, la protección tiene una duración de 10 años y es renovable.

El diseño industrial: proteger la estética del producto

Existe otra figura que puede complementar la protección marcaria: el diseño industrial.

Mientras que la marca tiene como función principal distinguir productos o servicios en el mercado, el diseño industrial protege determinados aspectos ornamentales o estéticos.

Puede resultar aplicable, por ejemplo, cuando lo que se busca proteger es la composición estética de una etiqueta, el aspecto ornamental de un envase o determinadas características visuales de un producto.

A diferencia de las marcas, el diseño industrial requiere cumplir, entre otros requisitos, con condiciones de novedad y originalidad.

Actualmente, su protección tiene una duración de 5 años, renovable por dos períodos consecutivos de 5 años, alcanzando un máximo de 15 años.

No todos los elementos de un producto cumplen la misma función y, por lo tanto, no necesariamente deben protegerse mediante la misma figura.
Una estrategia puede contemplar, según las características del caso:

  • Nombre del producto → marca denominativa
  • Nombre + logo → marca mixta
  • Logo, símbolo o ilustración sin palabras → marca figurativa
  • Forma particular del producto o envase → marca tridimensional
  • Aspecto ornamental o estético → diseño industrial

Estas alternativas no necesariamente son excluyentes. En determinados casos, pueden utilizarse de manera complementaria para lograr una protección más amplia de la identidad del producto.

Proteger la identidad de un producto desde el comienzo permite resguardar el valor de la inversión realizada en su nombre, diseño, presentación y posicionamiento en el mercado.

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