Se disolvió el INAL: ¿qué cambia con la transferencia de sus funciones al SENASA?

El Gobierno Nacional dispuso la disolución del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), transfiriendo al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) las funciones de registro, control y fiscalización de alimentos.

Esta medida busca centralizar las competencias en un único organismo, con el objetivo de simplificar los procedimientos administrativos, reducir la superposición de controles y generar un sistema más ágil y previsible para las empresas del sector alimenticio.

¿Cuáles son los principales cambios?

A partir de esta reorganización, el SENASA será el organismo responsable de las tareas que anteriormente realizaba el INAL, incluyendo el registro de productos, establecimientos y el control de las importaciones de alimentos.

Entre las modificaciones más relevantes se destacan:

  • Centralización de competencias: el SENASA concentrará las funciones de registro, control y fiscalización de alimentos, eliminando duplicidades entre organismos.

  • Habilitación de establecimientos: el organismo podrá autorizar y supervisar establecimientos oficiales de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires encargados de verificar el cumplimiento del Código Alimentario Argentino. Las habilitaciones continuarán siendo otorgadas por el SENASA o por las autoridades provinciales, según corresponda.

  • Reconocimiento de certificaciones internacionales: se aceptarán, por equivalencia, certificaciones de aditivos, ingredientes y coadyuvantes tecnológicos emitidas por países con sistemas de control reconocidos o que apliquen las normas del Codex Alimentarius, evitando evaluaciones repetidas.

  • Eliminación de trámites duplicados: ya no será necesario repetir procesos de evaluación para productos, establecimientos o registros que ya hubieran sido autorizados por organismos competentes o cuenten con aprobación en determinados mercados internacionales.

Impacto en las importaciones y exportaciones

La reforma también introduce cambios orientados a facilitar el comercio exterior.

En materia de importaciones, se agiliza el ingreso de alimentos envasados destinados a la venta directa al consumidor, implementando controles posteriores al ingreso en lugar de demoras previas que podían retrasar su comercialización.

Respecto de las exportaciones, se establece que los alimentos deberán cumplir con los requisitos exigidos por el país de destino y que las certificaciones serán emitidas por un único organismo con reconocimiento internacional, buscando simplificar los procesos para las empresas exportadoras.

Hacia un sistema más unificado

Otro de los objetivos de la medida es avanzar en la armonización de los sistemas de registro en todo el país. Para ello, el SENASA podrá celebrar convenios con las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para unificar criterios en materia de registros, requisitos, aranceles y sanciones.

Asimismo, se implementará un registro único de establecimientos, con una identificación uniforme que facilitará su comercialización en todo el territorio nacional.

¿Qué implica para las empresas?

La centralización de funciones en el SENASA representa un cambio significativo para la industria alimentaria. Si bien será necesario conocer cómo se implementarán estos cambios en la práctica, la medida apunta a reducir cargas administrativas, agilizar trámites y brindar mayor previsibilidad a los operadores del sector.

Será importante que las empresas elaboradoras, importadoras y exportadoras de alimentos se mantengan actualizadas respecto de las nuevas disposiciones y procedimientos que el SENASA irá estableciendo para la aplicación de este nuevo esquema.

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